Ingredientes
1 lata grande piña en
su jugo (820 g)
500 ml leche
evaporada Ideal
400 g leche condesada
2 sobres gelatina de
piña o de limón
Bizcochos de soletilla
50 g azúcar para
el caramelo
Preparación
Primero se hace un
caramelo con el azúcar. Se pone al fuego en una sartén anti-adherente con unas
gotas de agua, y se deja hasta que se hace el caramelo. Con él se cubre el
fondo de un molde donde se va a hacer la tarta. No hace falta que sea
desmontable, porque luego se le dará la vuelta como si se tratara de un flan.
Para este tipo de tartas quedan geniales los moldes de silicona, porque
facilita el emplatado.
Se abre el bote de piña, y
con ayuda de un colador se separa el jugo de las rodajas. Sobre el caramelo
caliente se ponen unas rodajas de piña y se reserva. El resto de piña se trocea
y se reserva igualmente.
En un cazo se pone a
calentar la mitad de la leche evaporada, y cuando está hirviendo, se añade la
gelatina, siguiendo las instrucciones del fabricante. Se disuelve bien y se
bate con energía para evitar que tenga grumos. Luego se añade el resto de leche
evaporada fría, la leche condensada y el jugo de la piña y se mezcla todo bien.
Por último se incorporan los trozos de piña y se vierte todo en el molde que
estaba preparado.
Por último se ponen encima
los bizcochos de soletilla cubriendo toda la superficie. Al darle la vuelta a
la tarta se quedarán formando la base. Se reserva en el frigorífico de un día
para otro.
Del blog Las recetas de Mamá

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