Cookies con trocitos de
chocolate
Ingredientes:
220 gramos de harina
100 gramos de
mantequilla
90 gramos de azúcar
moreno
45 gramos de azúcar
blanco
1 cucharadita de levadura o
bicarbonato
1 pizca de sal
1 huevo
100 gramos de chocolate
Un puñado de nueces
1 gotita de esencia de vainilla
(si tenéis a mano)
Preparación
Batimos la mantequilla en pomada (es decir, que la tenemos que sacar del frigo
con antelación para que esté blandita) con los dos tipos de azúcar hasta que la
mezcla blanquee, ayudándonos de unas varillas de mano o eléctricas. Añadimos en
huevo y lo integramos bien todo.
Ponemos en un bol aparte la harina, la levadura y la sal y lo tamizamos para
evitar que haya grumos. Una vez tamizado, lo echamos sobre la mezcla anterior y
mezclamos con ayuda de una cuchara o lengua pastelera. Si decidimos añadir el
aroma de vainilla, éste es el momento.
Cogemos el chocolate y con ayuda de un cuchillo lo vamos partiendo en trocitos
pequeños (es muy importante trocearlo, no rallarlo). La verdad es que venden ya
el chocolate preparado en chispitas, pero yo suelo hacerlo a mano porque sale
más baratito… Pero vamos, que si decidís ahorraros el esfuerzo, utilizad 100 gramos de los chips
de chocolate ya preparados. Ponemos el chocolate en la masa, junto con las
nueces partidas en trocitos no muy grandes. Yo siempre pongo nueces a estas
galletas, porque me encanta el contraste del crujiente de la galleta con los
trocitos de nuez, pero esta vez no he puesto porque no tenía. He ido al
supermercado a comprar tres cosas (entre ellas, las nueces...) y se me han
olvidado la mitad, y por no volver… hoy cookies sin nueces.
Una vez tengamos todos los ingredientes de la masa bien unificados, hacemos una
bola y la envolvemos con papel film, para guardarla en la nevera durante media
horita para que no esté tan blanda a la hora de meterla al horno.
Pasada esa media hora, la sacamos del frigo y vamos poniendo montoncitos del
tamaño de una nuez sobre la placa del horno (forrada con papel sulfurizado o
silicona). No pongáis demasiado cerca las galletas unas de otras, porque en el
horno crecen bastante y se no pueden pegar. Metemos la bandeja al horno
(precalentado a 200 grados, calor arriba y abajo) y cocinamos durante
aproximadamente 12 minutos. Conviene que las vigiléis, para que no se pasen de
cocción. Cuando estén doraditas, las sacamos a una bandeja de horno para que se
enfríen. Recién sacadas del horno están muy blanditas, es normal por la
cantidad de mantequilla de la masa. En cuanto se enfrían, se quedan bien
crujientes.
Como veis, es una receta muy sencilla y bastante rápida, y el resultado son
unas galletas buenísimas, así que animaros a hacerlas que triunfáis seguro. Por
cierto, importante: para conservarlas, hay que guardarlas en un bote hermético.