Ingredientes
100 gr. de restos de pollo
cocinados (mejor si es pollo de un caldo u horneado)
20 ml. de caldo (por
ejemplo agua enriquecida con una pastilla)
1 cebolla
3 cucharadas de harina
integral
300 ml. de leche desnatada
1 pizca de sal
Preparación
Picamos muy finito y
freímos a fuego alto la cebolla con un poco de caldo (así evitamos el
aceite de oliva) en una sartén hasta que se vuelva blanda.
Después añadimos la harina
integral y tostamos a fuego medio-alto. La mezcla debe adquirir un color
amarillento (ojo que no se os queme porque sino deberemos volver a empezar por
el principio).
Después añadimos
la leche desnatada y dejamos el fuego medio-alto y aquí
el truco está en remover continuamente para que no se formen
grumos y la leche se mezcle bien con la harina. Este paso tardará mínimo 45
minutos, (así que los que tengáis un robot de cocina no sufriréis tanto) ¡así
que paciencia!
Salamos al gusto.
Y cuando veamos que la
masa se esté espesando entonces añadimos el pollo desmigado (o sea en
trozos pequeñitos) y seguimos removiendo otros 30 minutos más.
Finalmente, dejamos
enfriar en un recipiente plano (plato, bandeja, tupper) que
tenga unos dos dedos de fondo como máximo (porque nos interesa que se enfríe lo
más rápido posible). Y una vez frío, guardamos en la nevera tapado (con film
transparente por ejemplo). Mínimo enfriar una noche o un par de horas en la
nevera.
Truco para congelar masa de croquetas
Para congelar la
masa de croquetas, lo mejor es guardarla en pequeñas dosis, dividirla en
tuppers individuales o para 2 ó 3 raciones, para que se descongele más rápido y
no acumule tanta agua. Pero si vemos que al descongelar queda un poco de hielo
un buen truco es presionar con las manos la masa para que suelte estas
gotitas de agua. Y ya tendremos la masa preparada para cocinar lo que
queramos: unas croquetas de pollo, unas crepes rellenas etc.
Receta de Cocinar light












